sábado, 13 de agosto de 2016

Resistiendo

La sonrisa más sincera del día se la he dedicado hoy al chófer del bus
que con su cara de bueno me ha saludado diciendo ¿un día más, eh? (pf, o uno menos).
Una ya no sabe si es mejor estar solo o mal acompañado,
total,
es la misma mierda con distinta cara.

Me doy cuenta de que el egoísmo llena a cada persona
y que en las buenas todo muy bien,
pero en las malas...
a ver quién aguanta como un campeón el chaparrón.

Ya no tenemos a nadie que nos abrace, nos arrope
o nos salve del aguacero en pleno agosto.

Me repito a mí misma que esta es la razón por la que nunca hay que esperar nada de nadie,
pero no se me ocurre forma más triste de vivir que esa.
Así que sumo decepciones a la lista infinita de cosas que algún día acabarán matándome
(o salvándome...).

Buscando el lado positivo, diré que al menos
ha sido un día diez en cuanto a lo de aprender...
aunque estoy cansada, no nos engañemos,
también quiero ganar alguna vez.


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